RONALDO - CELEBRACIÓN DE LA CAMISETA
- Marco incluido
- Garantía de devolución de 30 días
Tiempo de entrega estándar: entre 7 y 14 días laborables en todo el mundo.
Nota: Los plazos de entrega pueden variar según el destino y el método de envío seleccionado.
Si por cualquier motivo no estás completamente satisfecho con tu marco LED, puedes devolverlo dentro de los 30 días posteriores a la entrega y recibir un reembolso completo.
Tamaños de marco
- A4: 32 × 23 cm / 12.5 × 9 in
-
A5: 22 × 16 cm / 8.7 × 6.3 in
Iluminación
- 3 modos de luz: cálida, fría y mixta
- Brillo ajustable (atenúa y aumenta)
Alimentación
- Alimentado por USB-C
- Cable USB-C incluido
- Adaptador de corriente no incluido
Material
- Marco de compuesto de madera con acabado de roble
- Cristal acrílico de primera calidad
Exhibición
- De pie y montable en la pared
Vida útil del LED
- Hasta 50,000 horas
La legendaria revancha de Cristiano Ronaldo tuvo lugar el 13 de agosto de 2017, durante el Clásico de la Supercopa de España entre el Real Madrid y el FC Barcelona en el Camp Nou. El partido estuvo repleto de tensión, y Ronaldo tenía algo que demostrar. Apenas unos meses antes, en abril de 2017, Lionel Messi había celebrado un dramático gol de la victoria en el último minuto del Clásico levantando su camiseta ante el público del Santiago Bernabéu, un momento que se había convertido en una imagen icónica en la historia del fútbol. Ahora, era el turno de Ronaldo de responder.
En el minuto 80, durante un contraataque rapidísimo, Ronaldo recibió el balón en la banda izquierda, recortó hacia el centro, superando a Gerard Piqué, y disparó un disparo espectacular por la escuadra. El balón se combó a la perfección, superando a Marc-André ter Stegen: un golazo de pura brillantez. Sin dudarlo, Ronaldo se arrancó la camiseta y la levantó en alto hacia la afición del Barcelona, imitando la famosa celebración de Messi. Fue una declaración audaz y desafiante: su propia huella en la eterna rivalidad.
El drama se intensificó minutos después cuando Ronaldo recibió una polémica segunda tarjeta amarilla por una supuesta inmersión, lo que provocó su expulsión. Pero para entonces, su mensaje ya estaba claro: se había vengado y consolidado como igual, si no superior, a Messi aquella noche.
Ese momento icónico sigue siendo una de las imágenes más memorables en la historia de El Clásico, una instantánea definitoria de la batalla interminable entre dos de las más grandes leyendas del fútbol.